La Catedral Rojiblanca

1987: EL DÍA QUE NOS SALVAMOS DEL DESCENSO

 

A proposito del partido de mañana contra Leones Negros de la U de G, pues me meti en EL TUNEL DEL TIEMPO para traerles a ustedes la reseña de un PARTIDO HISTORICO de nuestros queridos Rayos del Necaxa. En la Temporada 1986-87 Necaxa llego a la ultima jornada con la necesidad de no perder con el equipo jalisciense o estaria condenado al descenso en compañia de las Cobras de Ciudad Juarez. Ese domingo del mes de mayo Necaxa amanecio con la noticia de que los Esmeraldas del Leon habian derrotado a Tigres y por lo tanto

no perder era su unica salvacion.

Necaxa con gol de Jose Luis “Pareja” Lopez rescato el empate del jalisco y con ello envio a los Esmeraldas de Leon junto con las Cobras de Ciudad Juarez a la entonces Segunda Division (actual Liga de Ascenso). Aqui les dejo la reseña del partido, por cierto realizada por el afamado periodista y analista de futbol Hector Huerta, actualmente parte del equipo de ESPN en Futbol Picante y otros programas.

El Necaxa se salvó con el empate; el León, a segunda.

Por: Héctor Huerta

El epilogo no pudo ser peor para los Leones Negros de la Universidad de Guadalajara: se despidieron entre abucheos, en medio de un eco monumental que les gritaba “¿vendidos, vendidos, vendidos!”. Esto ocurrió al finalizar su campaña 1986-87, con el empate a un gol frente al Necaxa, ayer ante unos 7,000 espectadores en el Estadio Jalisco. Ese marco puso punto final al cuadro de mediocridad que exhibieron los Leones durante toda la temporada. Surgió de entre el eco de gritos inconformes una voz latina: “Finis coronat opus” (el fin corona la obra). La conclusión del torneo -para los Leones- tiene relaciona directa con el inicio. Un plantel mediocre, incapaz de competir al mas alto nivel, concluyo su triste participación entre gritos desaprobatorios de su reducido numero de seguidores.

UN EQUIPO QUE EMPEZO MAL… Y ACABO PEOR

Se impugno desde el principio del juego, con gritos, a la empresa que patrocina al Necaxa, diciéndole que era la principal causante del estancamiento del fútbol mexicano. Se impugno también la honestidad. Se impugno una exigencia total los Leones Negros, para que salieran a morirse en la raya con tal de derrotar al Necaxa… Se impugnaron muchas cosas, pero sin partir de un razonamiento objetivo: el marco de referencia. ¿Como se le pueden pedir peras al olmo? ¡Los Leones no dan para mas! Han sido un equipo escandalosamente mediocre en lo que va del campeonato. Asi que, ¿quien podía asegurar la goleada, o tan siquiera la victoria de los Leones?

El Necaxa también aterra por su mediocridad. Pero los Leones apenas habían demostrado ser tres puntos menos malos que su rival de ayer. Los aficionados esperaban mas de lo que en realidad podían dar los Leones, a los que gritaron: “¡paleros, vendidos, sinvergüenzas!”. Lo mas justo hubiera sido llamarles con el calificativo de lo que han sembrado durante el torneo: mediocres. Desde el principio se les concibió como un plantel con aspiraciones mediocres: se formo un grupo de jugadores mediocres: se desarrollo un planteamiento que a la luz de los resultados es mediocre; todo eso da una llana conclusión: Los Leones fueron mediocres. Era mas fácil establecer ese marco de referencia, para no caer en la tentación de hacer acusaciones infundadas.

Pero el aficionado, por el pago de su boleto, tiene el derecho de dudar hasta de la honestidad del fútbol El critico, en cambio, no puede hacerlo porque necesitaría exponer una serie de elementos de juicio irrefutables, a fin de sostener su denuncia. Aunque los llamaron “¡vendidos!”, nadie puede establecer una acusación en tanto carezca de pruebas. Mediocres si podemos llamarles porque fueron impotentes de vencer a un rival presionado al grado de la angustia, que siempre redujo sus recursos ofensivos a un chispazo de Samaniego o de Romano; no ganaron los Leones por la simple y sencilla razón de que no poseen un alto nivel competitivo.

Sus números son ilustrativos: en 40 partidos jugados, solo consiguieron 10 triunfos, a cambio de 16 empates y 14 derrotas; anotaron 44 goles y recibieron 50, para una diferencia de menos 6; ocuparon el cuarto lugar, entre cinco integrantes del grupo tres, con un total de 36 puntos. Consecuencia de su mediocridad, apenas si tuvieron un promedio de entradas de 3,000 espectadores por juego, en un estadio con capacidad para 72,000 personas. Y su mejor refuerzo fue un grupo tropical, llamado El Jarocho y su Combo Antillano. Trajeron tres “caras nuevas” (Francisco Romero, Leonardo Alvarez y Ricardo Pérez), de los cuales ninguno pasara a la historia como un “crack” del fútbol La nacionalización trajo resultados calamitosos pues en los tres torneos que llevan con puros mexicanos (Prode, México 86 y el actual) no han podido siquiera calificar.

Algunos aficionados que acudieron ayer “por morbo” al Estadio Jalisco salieron decepcionados por la incapacidad de los Leones. En cambio, quienes hemos atestiguado toda la temporada, y hemos pagado carisimos 800 pesos en cada juego, podemos decir que el de ayer fue tan solo un epilogo finis coronat opus para resaltar en toda su intensidad la escandalosa mediocridad exhibida durante todo el campeonato. Con ese marco de referencia, ¿verdad que no se le podían pedir peras al olmo?

EL MORBO SE ENFRENTO A LA MEDIOCRIDAD; EMPATARON

El que fue llamado con mucha punteria por Nacho Trelles como “el partido del morbo”, resulto al final de cuentas mas dañoso para el local que para el visitante. El Necaxa venia por un objetivo: no perder, porque así garantizarla otro año de mediocridad en el fútbol mexicano. Pero los Leones tenían que hacer olvidar algo de su deplorable campaña, repleta de frustraciones. No pudieron porque para dar rendimiento hay que tener cuotas mininas de calidad. En este torneo, los universitarios y los egresados de la Universidad de Guadalajara acabaron viendo con absoluta indiferencia la marcha del equipo, del cual muchos comentaron -en cafes, oficinas, dependencias u otros trabajos- decían que”les daba vergüenza”.

Despertador de orgullos, como debe ser el representante de una Institución cuyo fin no es el deporte, sino la educación, no pudo operar en su favor el gran escaparate del fútbol y su capacidad de penetrar a todas las capas sociales por la simple razón de que tenían un equipo “para dar vergüenza”, según dicen sus egresados y la tabla de posiciones. Pocos o nadie logro identidad con “su” equipo. No se genero el fenómeno analizado por los sociólogas que se denomina “orgullo de pertenencia”. Pero es cierto lo que dijo previamente Trelles, de que seria el partido del morbo. Por principio de cuentas hubo “un entradon” de siete mil personas, cuando normalmente vamos solo la mitad. ¿Porque tantos?

Varios iban por el morbo de ver descender “a dos equipos de Televisa”, como se escucho decir en la tribuna. El León había cumplido con su ultima oportunidad al derrotar el sábado por la noche a los Tigres por 2-0. Con cualquier marcador, la hipotética derrota del Necaxa lo pondría junto con “su hermano menor” (Cobras) en la segunda división Era el morbo que tiene mucho que ver con el conflicto de clase. Un poderoso estaba a punto de ser vencido por las eventualidades de un campeonato. Además se beneficiaba al “débil”, que era el León, de donde vinieron unos 500 aficionados para “festejar” una salvación que nunca llego. Para cumplir el tramite del morbo, era imperioso que quien no tenia vela en el entierro, el equipo de los Leones, manifestara una capacidad futbolística merecedora de la victoria. Pero, ¿de donde la sacaba si nunca la tuvo?

Con todo y morbo, los aficionados locales salieron echando pestes por el resultado; y los que vinieron desde León, regresaron cargados de frustración, a platicar que por primera vez en la historia su equipo es víctima del descenso. Si acaso solo recibieron un bálsamo de esperanza al minuto 16, cuando cayo el gol de Víctor Rodríguez en remate de cabeza, tras tiro de esquina de Humberto Romero que prolongo también con la cabeza Francisco del mismo apellido; en el otro poste nadie marco a Rodríguez y este remato de cabeza, hacia abajo, para vencer a Navarro. Los necaxistas comenzaron a temblar, mientras una bandera de León daba la vuelta al estadio, en manos de cuatro fervorosos leoneses. Poco les duro el gusto porque el Necaxa comenzó a adueñarse de las situaciones del partido, hasta anotar al minuto 55 el gol que les da el oxigeno por esta temporada. Fue un pase larguisimo de Romano a Samaniego; este espero la llegada en el espacio de Jose Luis “Pareja” López y le puso el servicio exacto, para que el volante disparara con la derecha, lejos de la jurisdicción de un Brambila que anduvo errático y desconocido, sin la seguridad en el habitual.

El Necaxa reforzó posiciones para no dar ninguna ventaja, pero el rival era inofensivo, así que el tramite del partido se iba a cubrir en los minutos restantes. Cuando se dio por finalizado el juego, el publico irrumpió en frases hirientes para los Leones , acusándolos de “¡vendidos, farsantes,paleros y sinvergüenzas!”. Pero a nadie se le ocurrió llamarles con el calificativo que han merecido en este torneo: mediocres. Los necaxistas saltaron locos de jubilo, como si hubieran ganado la Copa del Mundo, y solo Caballero y Romano se arrodillaron como pidiendo perdon por todos sus errores en el torneo. Otros lloraron; el mismo Caballero, el portero Navarro y Samaniego. Extrañamente, un integrante del cuerpo técnico necaxista corrio a felicitar a Brambila. ¿Porque si Brambila es de los Leones?, nos preguntamos los aficionados con un dejo de inocencia.

Total que ese fue el epilogo del campeonato para dos equipos escandalosamente mediocres. Los Leones finis coronat opus (el fin corona la obra); el Necaxa, una plegaria Deo óptimo máximo (al Dios muy bueno y muy grande) por la salvación y al León, el ya muy conocido latinismo requiescat in pace (descanse en paz)…

ARBITRO Y CUADROS El trabajo arbitral de Fermín Ramírez Zermeño en realidad no tuvo mayores problemas. Le bastaron algunas tarjetas para controlar los ánimos acelerados.

Leones: Brambila; Reyes, Rodríguez, Parrilla y Díaz; Davalos, Lias (Fernández 60) y Plasenciana; Ricardo Pérez (Prieto 60), Francisco y Humberto Romero.

Necaxa: Navarro; Juan Hernando, caballero, Luna y Rojas (Viladomat 72); “Pareja” López, Esquive, Romano y Velasco (De la Puente 2T); Samaniego y Herrera.

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