EL GIACO: REYNALDO GIACOMINI

 

Por: Juan Carlos Igartua

EL TÚNEL DEL TIEMPO se viste de gala al traer hasta ustedes a un necaxista de cepa, un argentino que dejo huella en el fútbol mexicano, especialmente en el Necaxa y que entrego lo mejor de si “La Noche de la Epopeya” el 2 de febrero de 1961, cuando el Necaxa derroto en Ciudad Universitaria al Santos de Brasil con Pelé en sus filas, 4 goles por 3: Don Reynaldo Giacomini.

Publicado en la prestigiosa

revista BALÓN aquí les dejo esta vibrante entrevista con Reynaldo Giacomini.

Los recuerdos de Reynaldo Giacomini

MI PRIMER PARTIDO INOLVIDABLE (contra Pelé)

Reynaldo Giacomini fué un futbolista argentino que jugo en el Morelia y en el Necaxa.

Era medio volante tanto a la defensa como al ataque.

Empezo a destacarse en el fútbol de su tierra , Argentina. Después jugo en el Portuguesa Esportiva de Brasil. Y en este equipo tuvo la satisfacción de enfrentarse por primera vez al entonces poderoso Santos con su juvenil estrella: ¡Pelé!

Y es el propio Reynaldo Giacomini quien relata:

Cuando recibí instrucciones de marcarlo estrechamente, me hice una promesa intima: ¡anularlo a como diera lugar! Aunque acabara rendido en la tarea. El entonces chamaquito negro Pelé, ya dejaba ver su genialidad en la cancha. Hacia jugadas extraordinarias”.

Emocionado continua Giacomini:

Sus primeras jugadas asombraron a todos. El tal Pelé era un predestinado, un superdotado que hacia un fútbol desusado en esa época. Las primeras veces que me cruce con el en la cancha, francamente me escondió la pelota. Me burlaba y seguía su rumbo como un relámpago ¡Como si estuviera el solo!. Cada quiebre que nos hacia era festejado estrepitosamente por los gigantescos orfeones que formaban los aficionados brasileños...”

Pero yo no me dí por vencido. Poco a poco fui encontrando la forma de jugarle para tratar de neutralizarlo. Y para el segundo tiempo ya me quedaba muchas veces con el balón, ante la desilusión de los admiradores del genio...”

En el marcador, ellos se fueron adelante, precisamente con un gol de Pelé. Luego logramos empatarles porque también nuestros delanteros sabían jugar. De nuevo se nos adelantan (2-1) con otra jugada genial del chámaco negro. Y así terminaba el primer tiempo, 2-1 para ellos. ¡No estaba tan mal! pensaba yo. Todavía podemos intentar algo...”

Y comenzaba el segundo tiempo de la batalla:

Cuando salimos otra vez a la cancha, no pense que fuéramos a recibir tantas satisfacciones juntas. Pero el destino nos deparo esa felicidad, tal vez como un premio a nuestra voluntad, a nuestra determinación y a la forma como estábamos luchando contra un equipo en esos días tan famoso y cotizado...aparentemente superior al nuestro...”

Empezaron los nuestros a cuajar jugadas casi geniales desde luego contagiados por la inspiración de Pelé. Por mi parte, yo le apreté todavía mas la marca, ya mas enterado de la forma como haba que jugarle a ese fenómeno Nuestra delantera no quería ser menos que la de los endemoniados del Santos. ¡Y así conseguimos una jugadas formidables!...”

Los frutos tenían que caer. Nuestro Portuguesa Esportiva estaba jugando tan bien, perdiéndole el respeto al equipo del que seria con el tiempo “Rey del Fútbol” ...que el marcador tenia que reflejar ese trabajo. Del 2-1 que teníamos en contra, conseguimos el empate 2-2, con lo que nos asentamos mas en la cancha y recuperamos la serenidad. Pero cuando logramos el 3-2 que nos ponía arriba, nos dimos una crecida tal ¡ que ya Pele y sus Santos no nos pudieron controlar ¡Cada pelota la peleábamos con toda el alma, hasta que (me costaba trabajo creerlo) ¡anotamos el 4-2! Y acallamos a la fanaticada del Santos y Pelé...en el primer partido inolvidable de mi vida...”

MI SEGUNDO PARTIDO INOLVIDABLE (¡También contra Pelé!)

Que coincidencia ¿verdad?

¡También contra Pelé y ese endiablado Santos! Pero ya no en Brasil, sino nada menos que en México En el Estadio de la Ciudad Universitaria.

De nuevo Pelé y el Santos aparecían en su vida futbolística Importantes, Impactantes, Imborrables...

Yo estaba jugando ya en México, contratado por el Morelia. Y en el Distrito Federal iba a comenzar un Torneo Pentagonal en el cual el principal atractivo era precisamente el gran Santos, con Pelé. Nunca pense tener la fortuna de jugar en ese torneo, simplemente porque yo estaba en el Morelia y nosotros eramos un modesto equipo que no entraba en ese importante Pentagonal...

Sin embargo estaba dispuesto a estar en el Estadio, aunque fuera como un simple espectador, de los miles que seguro abarrotarían las tribunas...

Cual seria mi sorpresa ¡al ser pedido como refuerzo por el Necaxa, que era uno de los participantes! Casi no lo podía creer.

Yo no tenia renombre, tampoco lo tenia el equipo en que yo jugaba (el Morelia) por eso mi inclusión en el Necaxa la critico mucho la prensa. Incluso decían que era absurda. Y cuando me vieron en los entrenamientos las criticas se hicieron mas fuertes en contra mia, porque yo nunca fui un jugador lucido en las practicas, sin embargo era muy cumplidor en los juegos formales. Todo ese clima adverso, no me ayudaba en nada para salir a la cancha optimista....

Pero haba que hacerle frente al compromiso. Y yo estaba dispuesto a echar todo el corazón en la cancha. Vino el partido contra los famosos brasileños. Por mi puesto natural (medio volante) tenia que vigilar a Pelé en mitad del campo, tratar de evitar que desde ahí armara juego o hiciera coladas personales. Ya en los últimos metros, en el area seria mi compatriota Pedro Dellacha o algún otro, quien se encargaría de estorbarle...

Tenia la ventaja de que yo ya lo conocía, porque en Brasil haba jugado contra él varias veces. Y tenia idea de como intentar frenarlo, aunque de todos modos era muy difícil, porque Pelé venia jugando cada vez mas...

Pero creo que todos salimos en nuestra noche, porque casi todo nos salia bien. Casi todas las jugadas que intentábamos nos cuajaban. Todos los muchachos jugaron estupendamente bien, con mucho corazón, como tratando de regalarle al publico mexicano algo, algo....¡ya que el triunfo del Necaxa no lo esperaba nadie! Todos sabían que era casi imposible, pero echaron todo. Y ¡como que estaban inspirados! Los goles que anotaron ellos no nos vencieron en ningún momento del partido. Todo el Necaxa contesto jugada por jugada, sin amilanarse. Inclusive gol por gol. Otro compatriota mio: Dante Juárez, refuerzo pedido al Toluca, hizo un trabajo extraordinario anotándoles dos goles que nos enfilaron definitivamente hacia un triunfo de ¡4-3! que ni nosotros creíamos Yo corrí y batalle como pocas veces en mi vida lo haba hecho. ¡Pero ni el esfuerzo sentí! Lo que me importaba era no defraudar a quienes habían creído en mi. Ese triunfo sobre el Santos no lo olvidare mientras viva. Es un trofeo intimo y sentimental que conservare siempre entre mis mejores recuerdos como futbolista....

Fué en 1961 ¡como olvidarlo! Nuestros cuatro goles los anotaron: Juárez dos, “El Chatito” Ortiz y Peniche. Los goles brasileños: Pepe dos y el otro Coutinho”.

Balón

FÚTBOL MUNDIAL

No. 960

Mayo 20 de 1982