La Catedral Rojiblanca

I. HISTORIA DEL CLUB NECAXA

El 21 de agosto de 1923 apareció el Necaxa en el Fútbol Mexicano por la fusión de dos equipos: El “Tranvías”, equipo que contaba en sus filas con Alfred C. Crowle y el “Luz y Fuerza”. En esos tiempos el Ing. W. H. Frasser era el Gerente General de la compañía y, por convicción, siempre pensó que el deporte ayudaría a sus trabajadores a rendir más. Decidió unir a las agrupaciones que patrocinaba e incluir a los mejores futbolistas de ambos.

El conjunto rojiblanco debe su nombre a la presa que está ubicada en Puebla, ya que la liga capitalina no permitía nombres particulares; además tomaron el mote de “Electricistas” pues los jugadores eran por las mañanas trabajadores de la compañía. Por la nacionalidad del Ing. Frasser, Necaxa tomó los colores rojo y blanco para su escudo y uniforme.

Algunos jugadores de aquel primer equipo fueron: “Pepe” Ruiz, Roberto Jardón, Mario Guadarrama, Carranza, Marure, Lonergan, “Chon” Pérez, Garfias, Cuevas, Crowle y González. En 1925 y 1926 los “Electricistas” conquistaron dos Copas México: ambas las obtuvieron frente al Club Asturias. Ese mismo año había llegado al club una de sus leyendas más importantes: Ernesto Pauler, el “Botero de Volga” quien comenzó a jugar como portero y después se convirtió en un virtuoso director técnico.

En 1927 con Pauler, Crowle y la “Sardina” López como principales figuras, el Necaxa fue el primer equipo mexicano en recibir a un equipo internacional y enfrentó al Colo-Colo de Chile. El marcador final terminó 0-3 a favor de los sudamericanos.

Dada la fama y buen fútbol que el equipo rojiblanco tenía, el Presidente de la República Pascual Ortiz Rubio inauguró el 14 de septiembre de 1930 el Parque Necaxa, dicho campo con capacidad para 15 mil espectadores estaba ubicado a espaldas del Río La Piedad, actual Viaducto en la Ciudad de México en unos terrenos de la Familia Frasser con un aforo para 15,000 espectadores.

En los 30’s los “Electricistas” forjaron una época de leyenda para el Fútbol Mexicano. Después de una dolorosa derrota en una serie de tres finales contra los “Prietitos” del Atlante en 1931-1932.

Los Rayos cobraron venganza en la campaña 32-33, vencieron en la Final al Atlante por un apabullante marcador de 9-0 y así obtuvieron su primer título de liga. En dicho equipo jugaron José Ruiz, Roberto Jardón, Alfred C. Crowle, Lonergan, Marures, Concepción Pérez, Garfias, Raúl Chávez y el peruano Julio Lores; ese mismo año consiguieron su 3era Copa México y se proclamó Campeón de Campeones.

Con tantos triunfos la fanaticada mexicana se volcó hacia los “Electricistas” y abarrotaban las gradas del Parque Necaxa juego tras juego. Las publicaciones semanales traían a sus ídolos en portada y eran el tema en boga, en cafés y pulquerías.

Necaxa comenzó a ganar prácticamente cada torneo que disputaba. Además los jugadores practicaban un fútbol vistoso, con técnica, mucha visión y sobre todo compañerismo; ahí se ganaron el mote de los “Los Once Hermanos”.

Los jugadores que formaron de ese mítico equipo, dirigido por Ernesto Pauler fueron:

Raúl “Pipiolo” Estrada, Luis “Pichojos” Pérez, Antonio Azpiri, Vicente “Chamaco” García, Hilario “Moco” López, Tomás “Poeta” Lanz, Lorenzo “Yegua” Camarena, Julio Lores, Ignacio “Calavera” Ávila, Marcial “Ranchero” Ortiz, Guillermo “Perro” Ortega, El primo Horacio Casarín.

Necaxa estaba en boca de todos, los jugadores eran los ídolos de niños y grandes. Las grades del Parque Necaxa siempre estaban colmadas para ver los goles de Hilario López o Casarín, el gran estilo del “Pichojos” Pérez y la excelente calidad y clase del “Poeta” Lozano.

Los “Electricistas” se vengaron del Atlante y en la temporada 32-33 vencieron en la final 9-0 al conjunto azulgrana, así nació el 1er clásico del Fútbol Mexicano.

Los Once Hermanos se proclamaron como el primer Campeonísimo en México al conquistar en 34-35 la Liga Mexicana, Copa México, Campeones del D.F. y con la camiseta de la Selección Mexicana los Juegos Centroamericanos y del Caribe. En esa época dorada el Necaxa consiguió 5 Campeonatos de Goleo: Julio Lores en 2 ocasiones e Hilario López en 3. El apodo de “Campeonísimo” fue bautizado por el conocido comentarista Francisco Martínez de la Vega. Después ganaron la Liga Mexicana en las temporadas 36-37 y 37-38, la Copa México en 1935-1936.

El 27 de marzo de 1939 sucedió un hecho sin precedentes en el Fútbol Mexicano: en un juego en búsqueda del campeonato entre el Asturias y el Necaxa en el Parque Asturias, los aficionados que se dieron cita al evento incendiaron las gradas del campo en señal de protesta por algunas decisiones del árbitro Fernando Marcos y los constantes golpes que el ariete rojiblanco Horacio Casarín recibió durante el partido. Necaxa fue derrotado y Casarín salió lesionado.


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