La Catedral Rojiblanca

CARLOS ALBERT Y LA PRIMERA ASOCIACIÓN

Corría el año de 1970 y los entonces Ex Electricistas del Necaxa sufrían en la Primera División victimas de una directiva encabezada por Don Julio Orvañanos que simplemente no podía con el paquete que significaba el equipo y poco a poco se hundía.
En esos momentos la central del Necaxa la jugaban el uruguayo Francisco Majewski, “El Caballero del Área” a quien el recordado Ángel Fernández simplemente llamaba “Papa Majewski”, y un güerito fortachón de mecha bastante corta de nombre Carlos Albert Llorente.

 

Carlos Albert, sin saberlo, estaba llegando al final de una carrera que había comenzado en el año de 1961 en el equipo rojiblanco y que un año después, en 1971 terminaría no sin antes sentar un presente en el futbol mexicano.
En ese tiempo los directivos habían acordado (en una primera versión del “Pacto de Bandoleros”) que si al termino de un torneo ponían algún jugador en calidad de transferible, automáticamente solo le pagaban el 50 por ciento del salario y cuando el nuevo torneo estaba por iniciar, pues simplemente lo volvían a contratar y a partir de ahí ya le pagaban el 100 por ciento.
En esa ocasión le quisieron aplicar esta medida al buen Carlitos Albert, y este, aprovechando que se acababa de publicar una nueva versión de la Ley Federal del Trabajo con un capitulo nuevo dedicado al deportista profesional, pues p
Rimero busco en repetidas ocasiones a Don Julio para externarle su inconformidad a la medida, pero al no encontrarlo pues procedió a poner oficialmente una demanda.
Ante esta situación Don Julio Orvañanos lo mando llamar para finalmente darle un cheque en blanco con tal de que diera marcha atrás con lo que ya era una bola de nieve que amenazaba al futbol mexicano, sobre todo porque muchos jugadores del propio Necaxa y de las Chivas del Guadalajara se le habían unido y juntos estaban a punto de crear el primer Sindicato de Futbolistas Profesionales.
Ante tantas presiones Carlos y otros futbolistas se dedicaron a visitar a cada uno de los equipos profesionales hasta que cada equipo se encontrara representado y así lograron que el multicitado sindicato fuera aceptado y aprobado por la Secretaria del Trabajo, bajo el nombre de SINDICATO UNICO DE FUTBOLISTAS PROFESIONALES DE LA REPUBLICA MEXICANA, que agrupo primera, segunda y tercera divisiones profesionales.
Lamentablemente para los futbolistas, los directivos que tenían el sarten por el mango, empezaron por correr a los cabecillas del sindicato, hubo muchas amenazas y la gran mayoría de los futbolistas se apanicaron, doblaron las manos y el movimiento se perdió y con el se quedaron sin trabajo todos los que encabezaron el movimiento, desde luego comenzando por Carlos Albert.
También se acercaron a la CTM, dirigida en aquel entonces por Fidel Velázquez, y por supuesto que les brindaron su apoyo, pero condicionado a que cuando fueran requeridos para apoyar cualquier tipo de movimiento tendrían que estar ahí.
Esto tampoco gustó y no fue aceptado, y entre una cosa y otra el movimiento primero enfermo, luego entro en fase terminal y finalmente murió, pero hoy lo recordamos con gusto y haciendo una especial mención a su iniciador CARLOS ALBERT LLORENTE quien seguramente estará muy contento que hoy, en el 2018, 48 años después parece ser que la Asociación de Jugadores es una realidad y si son capaces de terminar con el Pacto de Caballeros y con el Draft de Jugadores sin lugar a dudas habrán dado un enorme paso en la dignificación del futbolista profesional.

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